Optimiza
Primero, claridad. Ponemos tus números sobre la mesa, sin juicio.
- Tu diagnóstico financiero real
- Plan de gastos que puedas mantener
- Fondo de emergencia
- Tu relación emocional con el dinero
En tres meses pones orden en tus números, aprendes a pedir lo que vales y abres tus cuentas de inversión. Acompañada, con método y sin jerga.
Edición 4 · lanzamiento del 12 al 14 de enero de 2027
Aquí va el vídeo de Alejandra: 12 minutos para saber si Efecto Mariposa es para ti.
"Cuando gane más, empiezo."
"Cuando entienda más, empiezo."
"Cuando tenga tiempo, empiezo."
"Es que yo soy mala con los números."
Has estudiado, tienes experiencia y ganas bien. Pero a veces evitas mirar la cuenta del banco. No porque no haya dinero, sino porque no quieres saber.
Buscas información y te encuentras gráficos, siglas y gente explicándote cosas que no entiendes. Así que lo dejas para más adelante. Y pasan los años.
No es un problema de capacidad. En casa no se hablaba de dinero, o se hablaba con tensión. En la universidad nadie te lo enseñó. Te falta un método, y un método se aprende.
Lo que da miedo no es la realidad. Es no conocerla.
En 1972 el meteorólogo Edward Lorenz se preguntó si el aleteo de una mariposa en Brasil podía provocar un tornado en Texas. Su conclusión: en un sistema complejo, un cambio mínimo al principio lo cambia todo al final.
Con el dinero pasa lo mismo. Abrir la cuenta del banco sin miedo. Apartar una parte del sueldo el día que cobras. Pedir lo que vales una vez. Son aleteos. Lo que viene después es el efecto.
No acumulas teoría para "algún día". Cada semana haces algo con tu dinero de verdad. Técnica y mentalidad a la vez, porque una sin la otra no funciona.
Primero, claridad. Ponemos tus números sobre la mesa, sin juicio.
Después, ganar más. Muchas mujeres cobran menos de lo que deberían y nunca han pedido lo que valen.
Y entonces, poner tu dinero a trabajar, con las plataformas que encajan con el país donde vives.
En grupo, con otras mujeres profesionales que están en tu mismo punto.
Sesiones en directo para resolver tus dudas. Martes 18:00 en Nueva York y jueves 18:00 en España.
Individuales, conmigo y con mi equipo, sobre tu situación concreta.
Clases grabadas para verlas a tu ritmo, y comunidad de WhatsApp para compartir el camino.
Todo lo que ves aquí lo dijeron o lo escribieron ellas durante el programa. Sin cifras infladas y sin promesas de rentabilidad: cada caso es distinto.
"Todo ha cambiado. Para mejor. (…) Ya no estoy esperando el sueldo con ansias."
Eugenia · médica · Edición 1
"Yo tenía terror de abrir ese estado de cuenta." Su fondo de emergencia siempre volvía a cero.
Apartaba el 30 % de su sueldo nada más cobrarlo, una parte a inversión y el resto a su fondo.
Había duplicado su fondo de emergencia y preparado con datos la conversación para pedir lo que vale.
"Antes tenía ansiedad e incertidumbre. Ahora tengo certeza."
Con un bebé de pocos meses, aplicó en una negociación la técnica de las clases y le dieron lo que pedía. Terminó con su fondo de emergencia completo.
Laura · Edición 1"Mis números siguen siendo los mismos, pero ahora están organizados, distribuidos y orientados en la dirección correcta."
No quería ni hacer un Bizum para no entrar en el banco. Hoy invierte con aportaciones automáticas.
Carmela · Edición 2"Da igual lo que gane, que siempre llego bajo mínimos."
Eso decía Isabel, anestesista, al llegar. Hoy tiene sus cuentas abiertas, invierte en fondos indexados y ha cambiado de trabajo después de veinte años.
Isabel · Edición 1"Bendita la hora que yo empecé a hacer esto."
Entró pensando que con casi 50 años llegaba tarde. Hoy tiene sus fondos indexados con aportación automática cada mes.
Alumna · Edición 2"Antes me daba pánico abrir mi cuenta de banco. Ya no. Yo paso la tarjeta tranquila, porque me planifico."
Entró siendo la más joven de su edición y sin ahorros.
Karla · Edición 1"Me he automatizado ya todo."
Cuando cobra la nómina, el dinero se reparte solo entre su fondo indexado, su cuenta remunerada y el colchón que antes no tenía.
María · Edición 1
La mariposa también está en su muñeca
Tras mi divorcio en Madrid lo perdí prácticamente todo y me fui a vivir con mi hermana pequeña. Me di cuenta de que no tenía un sistema propio: mi seguridad dependía de una estructura que ya no existía.
Empecé de cero. Estudiaba por las noches, probé cosas que funcionaron y cosas que no, y poco a poco construí mi sistema. Primero la base, fondos indexados con aportación automática. Después, lo demás.
Descubrí que no había hecho nada extraordinario. Por eso creé Efecto Mariposa: para que no tengas que hacerlo sola.
Trabajo en blockchain y activos digitales en una multinacional financiera.
Profesora de Financial Markets & FinTech en IE University.
Nueva York, con alumnas en España, Estados Unidos y Latinoamérica.
No. Empezamos desde tus números, no desde la teoría. Si hay una palabra técnica, se explica. Muchas alumnas llegan pensando "esto me va a sonar a chino", y es justo para ellas.
Sí. La inversión depende de dónde tienes tu residencia fiscal, y el programa lo tiene en cuenta: trabajamos con plataformas y productos distintos según vivas en España, en Estados Unidos, en México o en otro país. En la llamada lo revisamos contigo.
Las clases están grabadas y las ves a tu ritmo. Además hay dos sesiones en directo por semana, que también quedan grabadas. Lo importante es la constancia: un rato cada semana para aplicar lo aprendido a tu dinero de verdad.
Te enseño el método y la base que uso yo, y cómo adaptarla a tu situación. Las decisiones son tuyas. No se promete ninguna rentabilidad, y nadie gestiona tu dinero por ti.
Es un programa de pago. En la llamada de diagnóstico te contamos cómo funciona y lo que cuesta, para que decidas con toda la información y sin presión.
Es gratuita. Revisamos tu situación, entendemos qué quieres conseguir y vemos si Efecto Mariposa encaja contigo. Si encaja, te explicamos cómo funciona. Si no, te lo decimos con total honestidad, y te llevas claridad igualmente.
Reserva tu llamada de diagnóstico gratuita con mi equipo. O apúntate a la lista de espera de la Edición 4 y te avisamos las primeras.
El dinero no da la felicidad. La libertad, sí. Y las dos se entrenan.